Me da un poco de pena hablar con extraños, por lo que no pude preguntarles su nombre.
Por lo general cuando conozco gente hago muchas preguntas y sentí que sería molesto si se los preguntaba.
La charla comenzó cuando caminamos cerca de un perro de buen tamaño. La madre de la familia dijo en voz alta que esperaría que yo pasara primero.
De principio me molestó que me usara como carnada, pensaba en seguir caminando, pero en lugar de eso seguí a la velocidad de la familia y decidí a platicar con ellos.
La familia estaba formada por la mamá y sus dos hijos (niño y niña).
Platicar con ellos fue fácil ya que tenían un perro cachorro y eso daba bastante tema. El nombre del cachorro era Canela.
Además eran personas muy sociables, lo que me facilitó las cosas.
Platicamos durante 10 minutos, hasta que nuestros caminos tuvieron que separarse.
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